Fito Paez Se presentó ante el público con un piano de cola, dio muestras sobradas de su destreza y también de los recursos con los que cuenta para enfrentarse al público solo, sin su banda. Hasta el punto de que al respetable no le bastó con seis bises (Dar es dar y Mariposa tecknicolor cerraban la tanda)... parecía que Páez ya se había ganado 'el descanso del guerrero' tras superar las dos horas de directo. Sin embargo, decidió volver a salir para tocar otros tres temas -Desarma y sangra, de Charly García, entre ellas- y contentar así a los asistentes, que se negaban a abandonar el recinto.
El concierto estuvo cargado de detalles 'mágicos', aunque el momento cumbre no podía ser otro que la salida a escena de su 'enemigo más íntimo'. El propio Fito lo anunciaba así, antes de cerrar el grueso del directo: "¡Qué momento! Va a temblar la ciudad. Les presento a 'monsieur' Madrid... Joaquín Sabina". El público recibió en pie al jienense para festejar emocionado el abrazo entre ambos, que comenzaron entonces a cantar Contigo y, justo después, Llueve sobre mojado.
El genio de Úbeda






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